Este es mi cachito de mi mundo que me ayuda pensar, a reflexionar e incluso a vivir de una forma algo menos cobarde.
Expuesta a las opiniones tanto buenas como malas, que aunque ese montoncito de cosas disparatadas no lleven a ningún lado, son mis cosas del día a día, que lo quiera reconocer o no salen de mi cabeza, de mi realidad. SIGANME

jugamos al amor.

Estoy acostada en tu cama, esperándote. Me he puesto mi mejor lencería y me he bañado en una crema de esas que huele a melocotón... Ahora tengo la piel suave y con ese agradable olor. Aún sabiendo que vamos a estar a oscuras me he peinado y pintado. Quería estar guapa. Tu cama la verdad es que es muy cómoda, tiene ese punto duro pero blando, que si cierras los ojos te quedas dormida. Tú estás en el baño, haciendo no-sé-qué cosa. Llevo cinco minutos esperándote pero parece que llevo dos horas, el tiempo se me hace eterno... Estoy nerviosa, y tengo la piel de gallina fantaseando con millones de locuras que quiero hacerte. Escucho un chasquido, has abierto la puerta del baño. La luz me deslumbra y veo tu sombra... Te acercas y me hablas con ese tono cariñoso que me gusta tanto. Sonrío. Cierras la puerta de la habitación y se queda totalmente oscuro, pero aún así hay un brillo que marca tus curvas. Precioso. Te subes a la cama despacio y me acaricias, hueles mi piel y susurras algo... Te veo sonreír y me besas. Me besas tan apasionadamente que el frío que tenía desaparece y empiezo a sentir calor. Mucho calor. Me sigues besando y todo se intensifica, hasta que llegamos a un punto en el que jugamos al amor.

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