Perdóname si en las noches de tormenta te llamé y te supliqué lo imposible.
Los humanos siempre queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos lo descuidamos. Y te descuidé. ¿Pero sabes? Eso ya no importa, tú ya no importas. En el manuel de los olvidos leí que es mejor no olvidar con alcohol.
Y yo, como siempre, rompiendo las reglas. Rompiendo en pedazos cosas que ni siquiera existen.
Perdona si alguna vez te llamé amor porque me equivocaba.
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